Taller sobre autoestima
TALLER SOBRE AUTOESTIMA EN XCARET PELUQUERÍA
El pasado 8 de noviembre tuve la oportunidad de compartir un espacio muy especial en la peluquería Xcaret, en Llodio. Junto a Zahara, su dueña, organizamos de manera conjunta un taller sobre autoestima dirigido a un grupo de mujeres de diferentes edades.
Puede parecer poco habitual hablar de salud emocional entre secadores y espejos, pero precisamente ahí residía la magia de la propuesta: crear un espacio cercano, cotidiano y seguro donde hablar de nosotras, de cómo nos tratamos y de cómo aprendemos a querernos.


La salud mental también se cuida en lugares cotidianos
Llevar la divulgación psicológica a entornos como una peluquería tiene un valor enorme. Porque la salud mental no debería quedarse solo en las consultas, las aulas o los auditorios. También puede y debe estar en los lugares donde la vida sucede: en una cafetería, en una asociación, en una peluquería de barrio.
En estos espacios, las conversaciones fluyen de otra forma. No hay formalidad, ni distancia. Hay cercanía, escucha y confianza. Y cuando eso ocurre, hablar de autoestima deja de ser una teoría para convertirse en algo vivo, real, compartido.
"Reconcíliate contigo: un viaje hacia la autoestima"
Durante el taller trabajamos, desde una mirada sencilla y práctica, qué significa realmente quererse. Hablamos de autoestima, autoconcepto y autovalía, de cómo se forman y cómo influyen en nuestra forma de estar en el mundo.
Reflexionamos sobre esas voces críticas internas que a menudo repetimos sin darnos cuenta, sobre la necesidad de dejar de medir nuestro valor por lo que hacemos y empezar a reconocer que, simplemente, valemos por ser.
También compartimos pequeñas estrategias para hablarnos con más amabilidad, cuidarnos de forma consciente y reconciliarnos con nuestra propia imagen. No desde la exigencia ni la perfección, sino desde el respeto y la ternura.
Como suelo recordar en mis talleres:
"No hace falta hacerlo perfecto. Basta con no dejarte sola."
"Vales por ser, no por hacer."
Un espacio de aprendizaje y desahogo
El grupo fue una mezcla preciosa de mujeres de distintas edades y experiencias vitales. Cada una con su historia, con su momento, con sus preguntas. Entre todas se generó un ambiente de aprendizaje mutuo, de complicidad y también de desahogo.
A lo largo del encuentro, surgieron reflexiones valientes y miradas nuevas hacia una misma. Fue un recordatorio de que no hay edad para empezar a cuidarse emocionalmente, ni momento perfecto para hacerlo. Siempre estamos a tiempo de reconciliarnos con nosotras.

Muchas gracias y que sea un comienzo...
Quiero agradecer especialmente a Zahara, por abrir las puertas de su espacio y apostar por el bienestar emocional de las mujeres de su comunidad. Su iniciativa demuestra que la belleza también se cuida desde dentro. Esta experiencia me ha recordado que la psicología puede llegar a cualquier rincón, y que cuando se da con calidez y autenticidad, encuentra siempre un lugar donde florecer.
Y, por supuesto, gracias también a todas las participantes por su valentía y honestidad en cada intervención. No siempre resulta fácil acudir a estos espacios, mirarse hacia dentro y compartir lo que una siente. Cada palabra, cada silencio y cada gesto de apertura hicieron de este encuentro algo verdaderamente especial.
Estoy abierta a seguir creando colaboraciones y talleres en espacios no convencionales, donde la vida cotidiana se convierte en un punto de encuentro con una misma. Porque hablar de salud mental no necesita escenarios grandiosos, solo lugares donde haya ganas de escucharse.